
Dentro de ti hay una voz que muchas veces pasa desapercibida. No grita, no obliga… pero insiste.
A veces se manifiesta como alegría, otras como inquietud, otras como una pregunta que no te deja en paz.
No todo lo que sientes viene de Dios… pero Dios también habla a través de lo que sientes.
Por eso, aprender a escucharte es comenzar a descubrir tu camino.