
Después de escucharte… da un paso más.
No te quedes solo en ti mismo.
Dios no está lejos. No es una idea, ni un concepto.
Es alguien que te conoce, que te mira… y que te espera.
No necesitas palabras perfectas.
Solo necesitas sinceridad.
Hoy puedes hablar con Él tal como estás.
Sin máscaras, sin miedo, sin complicaciones.