Muchos adolescentes y jóvenes viven hoy luchas que casi nadie nota: la presión por encajar, el miedo a no ser aceptados, las heridas emocionales, las dudas sobre quiénes son realmente y el cansancio de aparentar estar bien todo el tiempo. En el Evangelio de Evangelio según San Juan 14, 15-21, Jesús les habla a sus discípulos con una voz cercana y llena de cariño: “No los dejaré huérfanos”. Es una promesa hermosa para quienes alguna vez se han sentido solos. Jesús sabe lo que pasa en el corazón de cada joven y quiere quedarse cerca, incluso en esos momentos donde parece que nadie comprende lo que se vive por dentro.